Entrevista a la Diputada Nacional Fernanda Gil Lozano (CC ARI) de la revista NCN (Noticias del Congreso Nacional)
La diputada de la CC Fernanda Gil Lozano cree que si se discute el matrimonio gay “es sólo para no hablar de temas de fondo como los presupuestarios”. Acusa a los “que se dicen de izquierda, y están al lado del kirchnerismo disfrazados de lo que no son”. Y apunta a Proyecto Sur: “Creo que hubo algunos diputados que arreglaron”.
La diputada Fernanda Gil Lozano (Coalición Cívica - CABA) ocupa su banca desde hace tres años, pero su nombre se hizo conocido para el gran público cuando durante el plenario de las comisiones de Familia y Legislación General, que trataba el matrimonio gay, disparó: “Y si permitimos la unión entre dos personas del mismo sexo, ¿por qué no permitir la unión de tres personas? Y si yo tengo una relación con un perro y el perro está de acuerdo, ¿por qué no?”. La frase generó tanto aplausos como abucheos entre los presentes, y fue citada por todos los medios. Gil Lozano, historiadora y feminista, explica ante NCN qué quiso decir con la polémica expresión. Y sostiene que se discute el matrimonio gay no por interés en el tema, sino porque “hay problemas para discutir temas de fondo como los presupuestarios”.
¿Ve posible que se pueda aprobar el matrimonio gay en Diputados?
Me parece que sí, tengo optimismo. Hay una discusión que se ganó en la calle. La comunidad homosexual ha hecho esfuerzos enormes, ha dialogado con todos los despachos, ha presentado estadísticas. Toda esa militancia está dando sus frutos. Yo firmé el dictamen sin ninguna disidencia, aunque me hubiera gustado poder discutir un poquito más dentro del Código Civil. Pienso que hubiéramos podido avanzar.
¿En qué sentido?
Lo que noto es que hay muchas uniones de hecho, que la gente está conviviendo, y que se hace como se puede. Yo dije (en el plenario de las comisiones de Familia y Legislación General) que la unión civil podría ser de tres o cuatro personas, y todos pensaron que estaba hablando de una orgía. En realidad, para hacer una orgía no es necesario ni casarse ni hacer una unión civil. Yo hablaba de algo un poco más profundo.
Conozco muchos casos donde viven tres hermanos, o dos hermanos y una persona que las cuida, y después de 30 años de convivir fallece la que es propietaria y las personas que la cuidaron o la acompañaron tienen que ir a la calle porque esa vivienda no les pertenece. Esto es parte de comenzar a prever una sociedad que está teniendo como grupo originario una familia que dejó de ser biológica, que no tiene que ver con la sexualidad ni con la reproducción. Realmente me hubiera gustado sacar la palabra matrimonio. La verdad, yo a la palabra matrimonio se la hubiera regalado a la Iglesia.
¿Pero eso no la hace coincidir con quienes se oponen al proyecto?
Nosotros hablamos de matrimonio civil. Estoy en un partido en el cual hay gente católica y tenemos una mesa interreligiosa, con varias iglesias y muchas religiones, y sé que el tema de la palabra para ellos no es menor. Para las personas que hacen de la fe una forma de vida, les molesta el tema por lo sacramental que acompaña el concepto. Yo lo que hubiera hecho sería unión civil para todos, pero sin hacer la distinción que está en la propuesta de los otros dictámenes, como que habría un matrimonio de primera para los heterosexuales, y un matrimonio de segunda llamado unión civil para los homosexuales.
Tema adopción: ¿qué piensa?
Me llama la atención el desconocimiento y el nivel de prejuicios que escuché. Pensé que ya no existía. En la Argentina la legislación permite adoptar a mujeres solas y a varones solos. Muchos de estos adoptantes solos son homosexuales. Estos chicos no están maltratados, no quedaron con secuelas.
Lo que veo en todo lo que he trabajado que los chicos que son golpeados o abusados, lo son por gente heterosexual que vive en núcleos heterosexuales. Los chicos más violentados se dan dentro de las parejas hétero. Hay estudios que dicen, refiriéndose al “interés superior del niño”, que a un menor lo puede desestabilizar más una madre adolescente que no está preparada para ejercer su rol, que una pareja homosexual de cierta edad, con un deseo de ser padres.
Creo que tenemos mucho por legislar con respecto al tema adopción. Y no porque ahora van a poder adoptar las personas homosexuales, sino porque en la Argentina hay compra y venta de bebés. Estamos siendo una fábrica for export de niños pobres. El caso de Añatuya en Santiago del Estero es paradigmático, pero sé también que en provincia de Buenos Aires hay chicos abandonados que no pasan al sistema de adopción. Cuando se termine tipificando este delito, la que va terminar yendo presa es la mamá. Y me parece que de todo ese comercio es el sujeto más vulnerable.
¿Lo que propone es una modificación total de la ley de adopción?
Tenemos que pensar entre todos una ley de adopción con registro único; hay que dejarse de jorobar con que cada provincia defienda su cultura. La defensa de la cultura la tenemos que hacer desde otro lugar. La gente siempre quiere adoptar bebés, pero hay un montón de chicos de 3 a 10 años que están esperando un hogar y ni siquiera son mirados por las parejas que quieren adoptar. No creo que el verdadero problema sea si los adoptantes son hétero u homo. El problema acá es que se están vendiendo chicos. De esto no estamos hablando y es gravísimo.
¿Qué piensa acerca de que los gays deban recurrir a la Justicia para poder casarse, y tribunales de segunda instancia anulen los matrimonios?
Y… que necesitamos una ley. Los jueces siempre fueron un sector muy aristocrático, y que sean ellos los que decidan sobre la vida de los argentinos y las argentinas a mí, la verdad, no me gusta. Prefiero que sea la Cámara de Diputados o la de Senadores. Para que deje de ocurrir tiene que haber una ley, así nos dejamos de jorobar con quién interpreta de una manera y quién de otra.
Cuándo dijo en el plenario que el que quisiera tener relaciones sexuales con perros, las tuviera, ¿qué quiso decir?
Menos mal que no hablé de un burro, porque la verdad... Me da risa que lo único que haya quedado sea lo del perro. Estaba hablando de la familia como todo un tema cultural y hablé de familias de tres y de cuatro, y una diputada (Ivana Bianchi) me pidió la interrupción porque le daba vergüenza como mujer y no sé cuántas cosas… Creo que nos falta sentido del humor y la capacidad de interpretación para la ironía. Yo quise decir que la familia que defendemos tanto, es una familia patriarcal, que se hizo para el sistema capitalista, con una heterosexualidad compulsiva.
Antes existía la familia extensa. Hubo un montón de formas de familia en toda la historia de la humanidad: la gente no se agrupó de la misma manera en la prehistoria que ahora. La familia nuclear surge como necesidad del sistema capitalista. Quizá sea hora de revisar esto. Quizá se pueda encontrar otra forma de familia más democrática, que tenga otras bases.
El tema fue decir “salgamos de lo biológico”. Creo que tenemos que romper lo que es la sexualidad y la procreación para salir de la familia. En ese sentido es que yo dije: “Y bueno, ¿si me gusta hacer el amor con un perro?”. Pero fue un chiste.
(El filósofo francés Michel) Foucault y todos los que se han puesto a pensar sobre el tema dicen que estamos un poco estrechos en lo que es la sexualidad, el placer. ¿Por qué culturalmente no podemos abrir un poco nuestro cerebro a cosas modernas, o antiguas como el Kama Sutra o lo tántrico? Yo veo a muchas personas grandes con problemas para legalizar la convivencia que lo han logrado. ¿Por qué no pueden ir a una unión civil? En ese sentido, también vamos a pelear el tema de la identidad de los transexuales, que en Argentina está muy atrasado.
Se está debatiendo el tema del aborto, del matrimonio gay, adelanta lo de la identidad de los transexuales... ¿Se viene un Parlamento progresista?
No, se viene una gestión con muchas dificultades para discutir temas de fondo como puede ser el presupuesto. Es típico: yo como feminista lo tengo muy internalizado. Cuando un Gobierno no puede dar plata, cuando no puede hacer justicia social, empiezan a darles derechos a las mujeres y parece que ahora también a la comunidad homosexual; pero bueno, las vamos a aprovechar, obvio. No creo que estas leyes se deban a un Parlamento progresista. Al contrario, es un Parlamento bastante hipócrita. Caretea con el progresismo, pero es muy hipócrita.
¿Por qué?
El otro día pensaba en la sesión que no se pudo hacer, la de la derogación del DNU. No podía creer que un bloque como Proyecto Sur, que son once diputados, haya tenido siete ausentes. Que no vengan a decir que son de izquierda ni que son progresistas. Creo que dentro de esos siete hubo algunos que arreglaron y que sabían perfectamente lo que estaban haciendo. No puedo creer que venga una persona grande a decirme que no escuchó el timbre. Si sabés cómo es la situación, que tenés que dar el quórum, a las 3 de la tarde tenés que estar sentada.
Después se la agarraron con (el presidente de la Cámara, Eduardo) Fellner, pero yo que el oficialismo espero 30 minutos por reloj, y después bajo y te levanto la sesión. Eso hubiera hecho yo. Y mirá que no defiendo al FpV.
La responsabilidad no es de Fellner, es del bloque de Pino… ¡Dejame de jorobar! Acá hay muchos que se dicen de izquierda, y están al lado del kirchnerismo disfrazados de lo que no son. Cuando hay diputados que te presentan proyectos que son iguales a los DNU del Ejecutivo, yo quiero discutir el historial de esa gente.
Yo soy de izquierda, y no tengo problema en sentarme al lado de gente de derecha porque sé quien soy. Me parece que en este Parlamento se toman temas como puede ser el matrimonio homosexual, y se caretea con esto porque se necesita una pintura o una fachada progresista.
¿No le genera rispideces en el bloque, teniendo en cuenta que lo conduce Elisa Carrió, que no está de acuerdo con estos temas?
Carrió lo que pedía era que sacaran la palabra matrimonio, porque para ella es un sacramento y como católica se sintió molesta. Así y todo se comprometió a que si faltan votos, baja y vota a favor, porque considera que es más importante dar derecho y justicia a mucha gente, que dejarla afuera sólo por una palabra con la que no se está de acuerdo. Me llama la atención la propaganda que se le ha hecho de autoritaria a intolerante, cuando en realidad dentro del bloque de la CC en más de un tema cada uno ha votado como ha querido.
¿Cómo ve el panorama en el Senado en caso de que el proyecto obtenga la media sanción?
El Senado es más conservador, es más sensible a las demandas y los pedidos de los gobernadores y las gobernadoras. Pero vamos a ver qué pasa, porque con el tema del matrimonio gay no escuché una protesta tan fuerte de la Iglesia Católica.
No pasa como con el aborto, donde sí ves la presión de la Iglesia, los mails... Me parece que estamos todos queriendo una apertura.

La diputada Fernanda Gil Lozano (Coalición Cívica - CABA) ocupa su banca desde hace tres años, pero su nombre se hizo conocido para el gran público cuando durante el plenario de las comisiones de Familia y Legislación General, que trataba el matrimonio gay, disparó: “Y si permitimos la unión entre dos personas del mismo sexo, ¿por qué no permitir la unión de tres personas? Y si yo tengo una relación con un perro y el perro está de acuerdo, ¿por qué no?”. La frase generó tanto aplausos como abucheos entre los presentes, y fue citada por todos los medios. Gil Lozano, historiadora y feminista, explica ante NCN qué quiso decir con la polémica expresión. Y sostiene que se discute el matrimonio gay no por interés en el tema, sino porque “hay problemas para discutir temas de fondo como los presupuestarios”.
¿Ve posible que se pueda aprobar el matrimonio gay en Diputados?
Me parece que sí, tengo optimismo. Hay una discusión que se ganó en la calle. La comunidad homosexual ha hecho esfuerzos enormes, ha dialogado con todos los despachos, ha presentado estadísticas. Toda esa militancia está dando sus frutos. Yo firmé el dictamen sin ninguna disidencia, aunque me hubiera gustado poder discutir un poquito más dentro del Código Civil. Pienso que hubiéramos podido avanzar.
¿En qué sentido?
Lo que noto es que hay muchas uniones de hecho, que la gente está conviviendo, y que se hace como se puede. Yo dije (en el plenario de las comisiones de Familia y Legislación General) que la unión civil podría ser de tres o cuatro personas, y todos pensaron que estaba hablando de una orgía. En realidad, para hacer una orgía no es necesario ni casarse ni hacer una unión civil. Yo hablaba de algo un poco más profundo.
Conozco muchos casos donde viven tres hermanos, o dos hermanos y una persona que las cuida, y después de 30 años de convivir fallece la que es propietaria y las personas que la cuidaron o la acompañaron tienen que ir a la calle porque esa vivienda no les pertenece. Esto es parte de comenzar a prever una sociedad que está teniendo como grupo originario una familia que dejó de ser biológica, que no tiene que ver con la sexualidad ni con la reproducción. Realmente me hubiera gustado sacar la palabra matrimonio. La verdad, yo a la palabra matrimonio se la hubiera regalado a la Iglesia.
¿Pero eso no la hace coincidir con quienes se oponen al proyecto?
Nosotros hablamos de matrimonio civil. Estoy en un partido en el cual hay gente católica y tenemos una mesa interreligiosa, con varias iglesias y muchas religiones, y sé que el tema de la palabra para ellos no es menor. Para las personas que hacen de la fe una forma de vida, les molesta el tema por lo sacramental que acompaña el concepto. Yo lo que hubiera hecho sería unión civil para todos, pero sin hacer la distinción que está en la propuesta de los otros dictámenes, como que habría un matrimonio de primera para los heterosexuales, y un matrimonio de segunda llamado unión civil para los homosexuales.Tema adopción: ¿qué piensa?
Me llama la atención el desconocimiento y el nivel de prejuicios que escuché. Pensé que ya no existía. En la Argentina la legislación permite adoptar a mujeres solas y a varones solos. Muchos de estos adoptantes solos son homosexuales. Estos chicos no están maltratados, no quedaron con secuelas.
Lo que veo en todo lo que he trabajado que los chicos que son golpeados o abusados, lo son por gente heterosexual que vive en núcleos heterosexuales. Los chicos más violentados se dan dentro de las parejas hétero. Hay estudios que dicen, refiriéndose al “interés superior del niño”, que a un menor lo puede desestabilizar más una madre adolescente que no está preparada para ejercer su rol, que una pareja homosexual de cierta edad, con un deseo de ser padres.
Creo que tenemos mucho por legislar con respecto al tema adopción. Y no porque ahora van a poder adoptar las personas homosexuales, sino porque en la Argentina hay compra y venta de bebés. Estamos siendo una fábrica for export de niños pobres. El caso de Añatuya en Santiago del Estero es paradigmático, pero sé también que en provincia de Buenos Aires hay chicos abandonados que no pasan al sistema de adopción. Cuando se termine tipificando este delito, la que va terminar yendo presa es la mamá. Y me parece que de todo ese comercio es el sujeto más vulnerable.
¿Lo que propone es una modificación total de la ley de adopción?
Tenemos que pensar entre todos una ley de adopción con registro único; hay que dejarse de jorobar con que cada provincia defienda su cultura. La defensa de la cultura la tenemos que hacer desde otro lugar. La gente siempre quiere adoptar bebés, pero hay un montón de chicos de 3 a 10 años que están esperando un hogar y ni siquiera son mirados por las parejas que quieren adoptar. No creo que el verdadero problema sea si los adoptantes son hétero u homo. El problema acá es que se están vendiendo chicos. De esto no estamos hablando y es gravísimo.
¿Qué piensa acerca de que los gays deban recurrir a la Justicia para poder casarse, y tribunales de segunda instancia anulen los matrimonios?
Y… que necesitamos una ley. Los jueces siempre fueron un sector muy aristocrático, y que sean ellos los que decidan sobre la vida de los argentinos y las argentinas a mí, la verdad, no me gusta. Prefiero que sea la Cámara de Diputados o la de Senadores. Para que deje de ocurrir tiene que haber una ley, así nos dejamos de jorobar con quién interpreta de una manera y quién de otra.
Cuándo dijo en el plenario que el que quisiera tener relaciones sexuales con perros, las tuviera, ¿qué quiso decir?
Menos mal que no hablé de un burro, porque la verdad... Me da risa que lo único que haya quedado sea lo del perro. Estaba hablando de la familia como todo un tema cultural y hablé de familias de tres y de cuatro, y una diputada (Ivana Bianchi) me pidió la interrupción porque le daba vergüenza como mujer y no sé cuántas cosas… Creo que nos falta sentido del humor y la capacidad de interpretación para la ironía. Yo quise decir que la familia que defendemos tanto, es una familia patriarcal, que se hizo para el sistema capitalista, con una heterosexualidad compulsiva.
Antes existía la familia extensa. Hubo un montón de formas de familia en toda la historia de la humanidad: la gente no se agrupó de la misma manera en la prehistoria que ahora. La familia nuclear surge como necesidad del sistema capitalista. Quizá sea hora de revisar esto. Quizá se pueda encontrar otra forma de familia más democrática, que tenga otras bases.
El tema fue decir “salgamos de lo biológico”. Creo que tenemos que romper lo que es la sexualidad y la procreación para salir de la familia. En ese sentido es que yo dije: “Y bueno, ¿si me gusta hacer el amor con un perro?”. Pero fue un chiste.
(El filósofo francés Michel) Foucault y todos los que se han puesto a pensar sobre el tema dicen que estamos un poco estrechos en lo que es la sexualidad, el placer. ¿Por qué culturalmente no podemos abrir un poco nuestro cerebro a cosas modernas, o antiguas como el Kama Sutra o lo tántrico? Yo veo a muchas personas grandes con problemas para legalizar la convivencia que lo han logrado. ¿Por qué no pueden ir a una unión civil? En ese sentido, también vamos a pelear el tema de la identidad de los transexuales, que en Argentina está muy atrasado.
Se está debatiendo el tema del aborto, del matrimonio gay, adelanta lo de la identidad de los transexuales... ¿Se viene un Parlamento progresista?
No, se viene una gestión con muchas dificultades para discutir temas de fondo como puede ser el presupuesto. Es típico: yo como feminista lo tengo muy internalizado. Cuando un Gobierno no puede dar plata, cuando no puede hacer justicia social, empiezan a darles derechos a las mujeres y parece que ahora también a la comunidad homosexual; pero bueno, las vamos a aprovechar, obvio. No creo que estas leyes se deban a un Parlamento progresista. Al contrario, es un Parlamento bastante hipócrita. Caretea con el progresismo, pero es muy hipócrita.¿Por qué?
El otro día pensaba en la sesión que no se pudo hacer, la de la derogación del DNU. No podía creer que un bloque como Proyecto Sur, que son once diputados, haya tenido siete ausentes. Que no vengan a decir que son de izquierda ni que son progresistas. Creo que dentro de esos siete hubo algunos que arreglaron y que sabían perfectamente lo que estaban haciendo. No puedo creer que venga una persona grande a decirme que no escuchó el timbre. Si sabés cómo es la situación, que tenés que dar el quórum, a las 3 de la tarde tenés que estar sentada.
Después se la agarraron con (el presidente de la Cámara, Eduardo) Fellner, pero yo que el oficialismo espero 30 minutos por reloj, y después bajo y te levanto la sesión. Eso hubiera hecho yo. Y mirá que no defiendo al FpV.
La responsabilidad no es de Fellner, es del bloque de Pino… ¡Dejame de jorobar! Acá hay muchos que se dicen de izquierda, y están al lado del kirchnerismo disfrazados de lo que no son. Cuando hay diputados que te presentan proyectos que son iguales a los DNU del Ejecutivo, yo quiero discutir el historial de esa gente.
Yo soy de izquierda, y no tengo problema en sentarme al lado de gente de derecha porque sé quien soy. Me parece que en este Parlamento se toman temas como puede ser el matrimonio homosexual, y se caretea con esto porque se necesita una pintura o una fachada progresista.
¿No le genera rispideces en el bloque, teniendo en cuenta que lo conduce Elisa Carrió, que no está de acuerdo con estos temas?
Carrió lo que pedía era que sacaran la palabra matrimonio, porque para ella es un sacramento y como católica se sintió molesta. Así y todo se comprometió a que si faltan votos, baja y vota a favor, porque considera que es más importante dar derecho y justicia a mucha gente, que dejarla afuera sólo por una palabra con la que no se está de acuerdo. Me llama la atención la propaganda que se le ha hecho de autoritaria a intolerante, cuando en realidad dentro del bloque de la CC en más de un tema cada uno ha votado como ha querido.
¿Cómo ve el panorama en el Senado en caso de que el proyecto obtenga la media sanción?
El Senado es más conservador, es más sensible a las demandas y los pedidos de los gobernadores y las gobernadoras. Pero vamos a ver qué pasa, porque con el tema del matrimonio gay no escuché una protesta tan fuerte de la Iglesia Católica.
No pasa como con el aborto, donde sí ves la presión de la Iglesia, los mails... Me parece que estamos todos queriendo una apertura.
Revista "Noticias del Congreso Nacional" // Nº 20, pág. 15 // 28/04/10
Gil Lozano sobre el fracaso del tratamiento de la Ley de Matrimonio para Todos y Todas
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